Una experiencia en León de la mano de Jesús Calleja, embajador de Decathlon, demuestra cómo el deporte, la naturaleza y la desconexión digital pueden convertirse en una herramienta real para fortalecer vínculos entre personas.

Vivimos en un contexto en el que el ruido digital, la hiperconexión y el ritmo acelerado del día a día han convertido la desconexión en un lujo. Notificaciones constantes, agendas saturadas y pantallas omnipresentes dejan cada vez menos espacio para lo esencial: el tiempo compartido y la conexión real con los demás.
En este escenario, la montaña se presenta como uno de los pocos entornos capaces de frenar ese ritmo y devolver algo tan básico como necesario: el tiempo de calidad.
La montaña como punto de encuentro entre personas muy diferentes
Bajo esta premisa, Decathlon ha puesto en marcha una experiencia única en la localidad de Valdorria (León), donde 8 clientes de la marca han vivido una jornada en la montaña junto a Jesús Calleja, uno de los grandes referentes de la aventura en España, además del influencer Igna Ferriol.
Cada participante acudió acompañado, formando un grupo muy diverso de personas que, en su día a día, probablemente no habrían coincidido nunca. Sin embargo, la montaña se convirtió en el punto de encuentro común.

La ruta, guiada por Calleja y el equipo de montaña, permitió vivir una experiencia en la que el esfuerzo físico, el entorno natural y la ausencia de distracciones digitales jugaron un papel clave en la dinámica del grupo.
“Fue la primera ruta que hice cuando tenía 13 años. Ese día cambió mi forma de ver la montaña”, compartía Jesús Calleja durante el recorrido, remarcando el vínculo emocional con el entorno y la importancia de volver a experiencias auténticas en la naturaleza.
Montañoterapia: cuando desconectar es una forma de reconectar
La acción se enmarca dentro del concepto de “Montañoterapia”, una idea que pone en valor cómo el deporte en la naturaleza puede ayudar a mejorar el bienestar emocional y las relaciones personales.
La experiencia parte de una premisa sencilla: desconectar de la rutina y del entorno digital permite reconectar con uno mismo y con los demás. En este caso, la montaña actúa como espacio neutral donde las diferencias desaparecen y lo que queda es la vivencia compartida.
Una experiencia real con personas reales
Además de los participantes del sorteo, la jornada contó con la presencia del fotógrafo de viajes e influencer Igna Ferriol, que se sumó a la experiencia como un participante más, aportando su visión del entorno natural y acompañando al grupo durante la ruta.

El recorrido culminó en uno de los enclaves más emblemáticos de la zona, la ermita de San Froilán, rodeada de paisaje montañoso y con vistas únicas, donde el grupo pudo compartir el cierre de la experiencia.
La montaña como espacio accesible para todos
Con esta acción, Decathlon refuerza su posicionamiento como marca que acerca la montaña y el deporte a todo tipo de usuarios, independientemente de su nivel o experiencia.
Desde personas que se inician en el senderismo hasta perfiles más expertos, la marca ofrece un amplio abanico de productos que permiten disfrutar de la naturaleza de forma segura, cómoda y accesible.
El equipamiento utilizado durante la experiencia refleja esta diversidad, con soluciones adaptadas a cada tipo de usuario: desde calzado técnico de trekking hasta mochilas y prendas diseñadas para acompañar rutas de distinta intensidad.

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Todo lo que nos une
Esta experiencia forma parte del territorio creativo “Todo lo que nos une”, que plantea la montaña como un espacio donde personas muy diferentes encuentran un punto común: el movimiento, la naturaleza y la desconexión del ritmo diario.
Porque al final, más allá del nivel, la edad o la experiencia, la montaña tiene algo en común para todos: la capacidad de unir.
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